Escribir es un acto humano demasiado humano.
Como habrán notado mis amigos he dejado de publicar mis crónicas sobre Ibarra, sus personajes, un poco del tiempo ido y cuestiones personales, todas desde mi visión de escritor y periodista con respeto y creatividad, con ética y versatilidad.
Antes que nada quiero pedir una disculpa pública a un amigo y su madre por el trato cruel que le brindé en una crónica pasada, le entiendo mas que nadie, porque también soy hijo de una madre que salió adelante sola y por sus méritos. Compañera de la suya. Lo que uno ha veces no cuenta es la dulzura con la que esa misma madre me trataba cuando fui a su casa o cuando me encontraba por la ciudad y saludabamos. Su hijo igualmente fue un compañero al que siempre respeté por inteligente y disciplinado y ha sido también parte de mi inocencia salvaje, de mi solidaridad y buenos recuerdos. El escritor magnifica sus personajes y cuando vive acontecimientos dolorosos muchas veces se expresa de manera incongruente, unas veces desde el dolor y otras desde el amor y la admiración y lo admito, desde mis propias tragedias yo describo lo grotesco de este mundo maravilloso. A veces me flagelo con recuerdos de los prejuicios ibarreños sobre las madres solteras o los drogadictos y en ocasiones mi pluma describe con crudeza ciertas realidades terribles sin eufemismos y directo a la sangre, de aquellos que han sentido la descriminacion y el odio.
Las redes sociales son murallas donde también se expresan los canallas, donde uno puede decir su verdad, una sonrisa, que puede ser malinterpretada o donde uno puede callar para no molestar. Soy un veterano del internet y desde siempre he sido consciente de su importancia.
No quiero herir susceptibilidades ni joder a nadie por lo tanto dejaré de escribir crónicas y cuentos hasta cuando me de la gana, a pesar de todo, si desean leerme, les invito a comprar mi novela Los Barrios Infinitos o visitar Doña Imaginación en la Flores 719 y Bolivar.
Gracias por los apasionados comentarios, por las lecturas en distintas horas, por el tiempo de sus corazones palpitando con mi memoria, unos odiándome infinitamente por escribir sobre locos y otros amándome secretamente por recuperar la energía y la magia de “ciertas” personas.
Quiero pedir perdon tambien a quienes “leen” mis historias y algunos reels , traté de usar la inteligencia artificial con amigas y conocidos usando sus rostros y todos me mandaron al Cairo así que me toca personificar a ángeles, payasos y demonios desmuelados. Soy Brad Pitt o Clint Eastwood y también un faraón que se ríe de sí mismo y agradece a ciertas aplicaciones y la paciencia de mis lectores virtuales. Hasta siempre amigos y amigas…!
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